28 junio, 2018

Carrera en la autopista


Admito ser uno de esos hombres que con 27 años aún no sabía conducir. Vivía en un mundo diferente, sin prisas y a mi ritmo. Y hasta los 28 no me he sacado el permiso. Durante 10 años he sido ese amigo al que todos llevan en un momento u otro; aunque más que nada he sido un caminante. Como pasajero mi destino no dependía de mí, sino de otros. Yo sugería, pero no decidía. Y cuando podía hacerlo, era usando mis piernas como vehículo.

En mis tiempo de jugador de baloncesto caminaba a diario con mi pelota, botando de arriba a abajo en todo rincón posible. También me sobrevuela algún recuerdo de mi época de árbitro de fútbol, caminando de un pueblo a otro cada fin de semana, cansado tras dos o tres partidos. Todo para evitar esperar dos horas al autobús. Tanto era caminar parte de mí, que una vez incluso volví caminando de Francia a España cruzando los Pirineos.

Conducir lo cambia todo. Las comodidades, la velocidad, el tiempo ganado; pero también la sensación de certidumbre. Seamos o no conscientes de ello, es mucho ese todo que cambia. Hoy en día, al pilotar un vehículo de 100 caballos de potencia, desplazándonos a tales velocidades, estamos alterando el conocimiento genético que durante decenas de miles de años la consciencia colectiva almacenó en nuestros cuerpos, respecto a cómo funciona y cómo percibimos el espacio que nos rodea, el tiempo, y sus posibilidades.


Nuestra percepción al conducir, al controlar la hora de salida y la velocidad, pese a ganar horas y horas, es de que siempre podemos llegar antes. Más rápido. Ganar más tiempo. Olvidando los años en que caminábamos toda una hora para recorrer cinco kilómetros. Y claro, ahora cien kilómetros en una hora no es suficiente.No nos basta con 20 veces más que antes. Queremos más. Siempre queremos más, tratamos de ganarle tiempo al mismísimo tiempo. Los hay que conducen como si les fuese la vida en ello, y por desgracia a más de uno se le va en ello.


A más de uno, y como hombre entono el mea culpa, nos sucede que al pasarnos peligrosa y descaradamente uno de estos sujetos, que además te provocan, piensas: «Ah sí, pues mi coche también es rápido». Y le seguimos la pista con brío de un carril a otro, como si no hubiera mañana. Yo he aprendido la lección. Por suerte sin sustos ni accidentes, a base de reflexión.
Tradad de acallar esa voz soberbia que dice que sois más rápidos, más listos o mejores conductores, y seguid vuestro propio camino. Muchos errores cometemos persiguiendo el camino de otros, las ideas de otros, las acciones de otros. Racionalmente suena absurdo seguir a la carrera a alguien que hará peligrar tu vida, pero nuestra condición biológica viene de serie con esos impulsos viscerales que a falta de firme voluntad, son más fuertes que la razón.


Cada uno debiera viajar a su propio ritmo. Hay coches grandes y pequeños, más viejos y más nuevos, los hay de formas y colores, pero su función principal es llevarnos a nuestro destino. Quizás no sea absurdo restarle importancia a qué coche conducimos y valorar lo que tenemos haciendo un correcto uso del mismo. Porque desconozcamos el abecedario, la digamos en arameo o tratemos de compararla con la letra D, la A no deja de ser A.

Veamos... ¿dónde estaba yo? Sí, hablaba de coches, porque todo esto se me ocurrió pensando en autopistas. Las autopistas tienen algo curioso, y es que aunque conducir te da control del lugar al que vas y el ritmo al que te desplazas, ellas te obligan a cambiar el esquema. A romper con tu ritmo. Allí todos debemos ir a la misma velocidad, la más alta permitida. El fenómeno de la autopista radica en que una vez la tomamos, en caso de errar la elección, perdimos todo control de cuándo podremos apearnos. Para introducirnos en ella debemos revolucionar el motor, y en ese momento no se puede pensar, sino actuar. Cuando hay que pensar es antes de la acción. Porque si la decisión es incorrecta, nuestra acción inicial toma vida propia y nos convierte de nuevo en pasajeros, pero esta vez no de un amigo, sino de la señora fortuna. Y ésta no es siempre benevolente. Es hora de tomar el control.


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10 junio, 2018

La vía de la censura

censura mafalda

Hoy en día todo el mundo es susceptible. Demasiado.

Me comentaban hace un tiempo, mientras cenábamos en el trabajo, que habían multado con 30 000€ por racismo a un equipo de fútbol que llevaba 1 semana haciendo jornadas contra el racismo. Lo curioso es que les multaban por una de esas iniciativas antiracistas. ¿Contradictorio verdad? El fútbol no me apasiona, pero la noticia sacó a relucir un tema interesante: la hipersensibilidad.

Hablo desde la experiencia cuando digo que hay mucho racismo en el mundo, pero estamos pasando de marcar los límites naturales del respeto, a cruzar en silencio los lindes de de la represión. Yo por ejemplo, soy negro. Vengo de África, no de la tropical, como decía el anuncio. Y personalmente, no me gusta que me llamen 'negrito'. Lo tolero una vez por desconocimiento, pero a la segunda me lo tomo como una falta de respeto. Los habrán que al contrario, prefieran 'negrito' a 'negro'. Pero al final son todo detalles, cada uno con sus susceptibilidades. A alguien cercano, por ejemplo, uno le permite cosas que no toleraría de un desconocido, todo es cuestión de contexto.
El error es vivir con miedo a trasgredir u ofender sin motivo aparente. Se trata de ser inteligentes y estudiar tanto el contexto de las cosas como el carácter de las personas con las que nos comunicamos.

Decía un compañero, ante esta situación, que nos autocensuramos nosotros mismos. Que hoy en día, por cualquier cosa lo tachan a uno de racista, machista o xenófobo, y para evitarlo, callamos todo lo que pueda llevar a conflicto. Pero a veces los pequeños rifirrafes traen consigo progresos, diálogo y entendimiento. «Vivimos tiempos peores en cuanto a libertades, que los 80», decía el español; y en mi opinión no se equivoca. Pasamos de unos extremos a otros. No restemos importancia a los hechos, ojo. Hay mucho racismo, hay mucha xenofobia y mucho machismo. Aunque no por ello se ha de vivir con pies de plomo. Las intenciones cuentan.

dicotomia
Según los ojos que miren...

En general, cuando cumplimos dos años, es costumbre que para establecer nuestra identidad y distinguirnos como seres independientes de nuestros padres, usemos el NO. A cualquier cosa que nos ordenen, nosotros rotundamente nos negamos. Es el primer método de autoafirmación. Así sentamos las bases de nuestra identidad. Un método fantástico y práctico, a los dos años. Es mi humilde opinión, que pasada esa fase hay mejores formas de modificar un paradigma injusto, que la posición visceralmente opuesta.

«Pasamos de un extremo a otro, en una dicotomía sin términos medios ni progresión real», comentó el ruso. Y es así, existen los grises. No todo es blanco o negro. Pero sociológicamente el gris nos resulta invisible. O peor aún, inexistente. Armonía, equilibrio, mesura, templanza. Son palabras tan en desuso, que quizás la gente haya olvidado también su significado e importancia. Recordad que no somos binarios. Nuestro espectro es infinito. Existe tantas opciones como personas. Nuestro comportamiento autorrepresivo actual es tan absurdo como si una persona instruida y educada, decide dejar de hablar para comunicarse con gritos y gruñidos. Son miles y miles de años de evolución, es hora de abrir los pliegues del abanico.

Tras conversar largo y tendido en sus 30 minutos de cena, el tema no daba ya para más, los tres se miraron y habló el español:
—Los peores son los rusos—dijo sin atisbo de duda.
—Por eso me marché de ahí —respondió el ruso, con sonrisa jocosa.
—Así hay que tomarse las cosas—añadió el senegalés entre risas. Tras lo cual todos volvieron al trabajo, en aquel hotel tan variopinto, intercultural y aún así, armonioso.

terraza hotel

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06 mayo, 2018

Las trampas de la mente


Tu mente te traiciona a diario más de lo que nunca lo hará ninguna persona. Es drástico, pero tómate un momento para reflexonar sobre ello. Antes de hablar de los problemas de los demás, es necesario solucionar los propios, que nunca son pocos. Yo mismo era una persona acostumbrada a criticar a los demás. No a las espaldas, lo decía todo cara a cara, pero, ¿quién soy yo para juzgar a mis semejantes?  Por mucho que nuestro ego colectivo diga lo contrario, nuestra mente no es mejor que un programa informático con un avanzado algoritmo. Ésta establece patrones que se aplican a dos o más casos, y a partir de ahí crea puentes y toma atajos constantemente, sin pararse a analizar. Lo que implica que da por hechas cosas que no tienen por qué ser siempre así.

El ser humano tiene la capacidad de evolucionar. Lo que servía a los 12 años no nos sirve a los 30, como lo que es útil a los 30 no ha de ser válido a los 50. Esto es aplicable al razonamiento, los dogmas, gustos, emociones, hábitos, y un largo etcétera. Entonces, para vivir una vida mentalmente saludable, hay que reprogramarla en consonancia y con frecuencia. La mente es absolutamente útil, pero al igual que a un niño, no puedes distraerla siempre con el mismo juego, porque entonces se vuelve estática, plana y angulada. El inconveniente, es que mientras que los programas informáticos tienen un equipo detrás que se encarga de hacer actualizaciones para corregir errores y bugs, detrás de nuestra mente, sólo estamos nosotros mismos.


La mente humana es asombrosa, y particularmente perezosa. Por lo que siempre, ante una situación nueva, se bloquea temporalmente. Mantiene toda la basura e información desactualizada en ella. Sabe que crear una pauta de actuación o razonamiento totalmente nueva requiere trabajo, por lo que si sucede algo desconocido, busca en sus archivos, lo relaciona con algún ejemplo que tenga ya registrado, y actúa repitiendo un patrón anterior. Si nos hacen una pregunta y no conocemos la respuesta, con que alguien nos haya contado algo al respecto, aunque no fuese cierto o detallado, lo afirmaremos como si lo supiésemos a ciencia cierta. Una de las trampas de la mente, de la que a veces ni somos conscientes.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. El motivo está en nuestra mente avanzada. Si más allá del funcionamiento automatizado de nuestra mente, decidimos aplicar la consciencia, entonces cambia el juego. Nuestra mente pasa a un segundo plano, y nosotros tomamos el control sobre la situación. Decisión o planteamiento diferente => Progresión y evolución. La consciencia es el verdadero regalo del ser humano.


He leído siempre que nuestra mente avanzada y el habla nos distingue de otros mamíferos como seres avanzados, pero también es cierto que esa misma mente avanzada nos hace repetir errores absurdos por simple automatización; y que el habla nos hace tergiversarlo todo, ya que la mejor de las explicaciones o definiciones jamás será comparable a la realidad misma que tratamos de explicar. En otras palabras, no es el sujeto el que explica el objeto, sino que el objeto se explica por sí mismo.

No puedo evitar plantearme si quizás, al desarrollar el habla que tanto agradecemos, nos pusimos a nosotros mismos una trampa que nos hace cambiar constantemente la realidad y no ser capaces de verla sin más. Cosa que los animales sí pueden hacer, con su «mente inferior». Quizás al desarrollar este complejo modo de comunicación, perdimos en el camino otro medio en desarrollo mucho más efectivo y certero. Quizás al inventar la mentira, como medio para desarrollar la capacidad de abstracción y con ello las historias y la imaginación, cometimos un error de cálculo más allá de lo imaginable. Quizás para todo esto haya aún solución, y no sea todavía demasiado tarde. El mundo necesita un cambio, y el primer paso está entre nuestras sienes.




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19 febrero, 2018

Dieciocho

Aurora boreal verde

Rondaba en mi mente, mientras el nuevo siglo asimila su mayoría de edad, que nada como una larga abstinencia para recordar el valor de lo omitido. Aquello que añoramos nos recuerda lo vivido. Como un fénix enterrado, que brota a la superficie, pues al parecer olvidamos que resurgen tras ser vencidos.
La escritura es, como decía, algo en mí que no desaparece. Una necesidad insaciable. Controlable, sí, pero que no se desvanece; pues la amo y ella me corresponde.
El pasado fue un año lleno de cambios. Sucedieron cosas nuevas, cosas inesperadas, nuevas ocurrencias y planes fracasados, pero es así como nace la experiencia. Desde la temprana infancia nos enseñan a temer el cambio; a buscar la seguridad, la protección, el cobijo. Pero nada nuevo y bueno se esconde en el confort. Somos seres complejos, llenos de capas y de ángulos. Según qué ojos, según qué circunstancias, varía la naturaleza de nuestras máscaras. Es la gente que permanece, la que ahonda en nuestras almas. Pues nadie es sólo bueno, malo, un ángel o despiadado.

En el año que ha pasado nació mi pequeñajo. En el año que ha pasado cambié de trabajo. Sigo en la universidad, aunque pase allí sólo un rato de tanto en tanto. Actualmente hago prácticas en el departamento de economía doméstica. Y pese a mi corta trayectoria, asumo ya muchas responsabilidades: trabajo y hago las cuentas, gestiono la logística, ayudo en casa y a veces entretengo al bebé, soy esposo y amigo, chófer de familia y malabarista financiero. Conlleva una gran responsabilidad y pese al gran volumen de trabajo, el margen de beneficios es francamente enriquecedor.
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11 agosto, 2017

War Machine, de Brad Pitt


War machine, máquina de guerra. No esperaba ver a Brad Pitt protagonizando comedia nuevamente, pero aquí lo tenemos. Interpretando soberbia y sorprendentemente a un general estadounidense. No os confundáis, esta no es una película seria, o sí, porque trata un tema muy serio, pero no de al estilo hollywoodiense habitual. Me gusta pensar que a través de este tipo concreto de humor, un humor paródico casi elegante, denuncian la política internacional americana. Una potencia que ascendió en la economía mundial activando el capital humano que tenía de sobra tras la gran depresión y usándolo para armar, nunca mejor dicho, un negocio poco moral, pero muy capaz de llenar sus arcas. El de la guerra.


Lo curioso de la película es precisamente Brad Pitt. Su interpretación es una nueva muesca en un cinturón de interpretación, marcado en mi opinión por su capacidad de reinvención. Desde "El club de la lucha", "Troya" y "Siete años en el Tíbet" a "Babel", "Snatch cerdos y diamantes" y "Meet Joe Black", Brad ha mostrado lo lejos que está, aún hoy, de ser un actor encasillado.

El general Glen McMahon se nos presenta como un hombre casi adorable que hace lo que sabe hacer, dirigir la guerra. Como espectadores se nos sitúa en la incómoda posición de cogerle cariño por sus imperfecciones, viéndole como a un ser humano en vez de como a un líder estratega sin sentimientos. Lo que yo diagnosticaría como leve dislexia emocional le convierte en un personaje entrañable. Nos muestran a un hombre producto de la cultura americana; una soldado que hace lo que se le enseñó a hacer. Un militar de alto rango que al igual que sus subordinados más rasos ha sido educado, o más bien dogmatizado para servir a su patria sin autocrítica. Pero al final y al cabo somos humanos, y por mucho que nos ordenen lo contrario corporaciones, gobiernos o entes, que de por sí no pueden tener moral, ética o conflictos internos, nosotros sí los tenemos.

No he terminado la película antes de escribir estas líneas, precisamente para facilitarme el daros información sólo sobre la historia y su personaje principal, y que seáis vosotros quienes juzguen su calidad cinematográfica y técnica, que tienen algunos aspectos a remarcar.

Lograr resultados sin medir su coste tiene un precio, y el general, sacrificándose a sí mismo o a los demás, está dispuesto a pagarlo. Veamos a dónde le llevará su obstinación por ganar la guerra de Afganistán.


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15 julio, 2017

Cosa de bebés


Una cosa que admiro de la cultura india «india americana, no hindú» es su respeto por el futuro. Eran un pueblo nómada con un respeto ancestral por el futuro. Su modo de vida era pura economía. Recordad que la economía es una ciencia que estudia cómo administrar recursos limitados para satisfacer necesidades ilimitadas. Ellos usaban la tierra por un tiempo, y después, por abundante en alimentos y agua que ésta fuera, se desplazaban a otro lugar. Dejaban descansar la tierra para que generaciones futuras disfrutasen de ellas; hoy ese espíritu parece haberse olvidado.

La generación perdida nos llaman. Crecimos en un tiempo de inestabilidad, aprendimos de gente que no sabía enseñar, pero aquí estamos los que quedamos. Algunos tuvimos mejores ejemplos que otros, unos tuvieron más suerte que otros, y ahora todos nos necesitamos.
¿Nuestro propósito? Salvar el obstáculo que nos plantaron nuestros mayores, y hacerlo no por nosotros, sino para beneficio de las futuras generaciones.

Somos una generación ultra formada, con una educación para la excelencia, pero sin trabajo. Y nos quejamos, lo cual es comprensible, pero es mucho más lo que podemos hacer que lo que hacemos; y esa es una realidad. Cruda, pero cierta.

Occidente en general y España en particular se enfrentan a un problema muy serio a corto, medio y largo plazo. Ya hace dos años que muere más gente de la que nace, el país está en claro declive. Hace 500 años España era la primera potencia mundial. En 2007 era la 8ª economía mundial; hoy estamos en el puesto 14, pero es que en en 2050 no estaremos ni entre los 20 primeros. ¿Por qué?

En la edad media la gente tenía hijos para que les ayudasen, como fuerza de trabajo; también por el instinto biológico, pero sobre todo para que les ayudasen a trabajar el campo. Con el avance de la economía y el desarrollo industrial, ya no hacía tanta falta y la gente tenía menos hijos. Con la era tecnológica esto ha llegado a un extremo peligroso. No solo tenemos menos hijos, sino que la edad de los padres primerizos es de media 34 años.
Nuestros padres hicieron lo que pudieron, pero el "darnos lo que no les podían dar sus padres" creó una generación débil. El no conocer la tecnología para educarnos con ella y no para ella creó una generación adicta.


Siempre hablamos del reloj biológico de la mujer, pero un estudio de la empresa islandesa Decode Genetics demostró que el autismo y la esquizofrenia están directamente relacionados con los genes del padre, y concretamente con su edad. Nos encontramos con dos mutaciones más por cada año que un hombre pospone la paternidad. Y partir de los 40 años nuestra fertilidad disminuye en al menos un 70 %. Es para echarse las manos a la cabeza.
Esto tiene muchas implicaciones en cuanto a la salud de nuestra sociedad, pero dejo eso para que lo analicéis vosotros. Vamos a la repercusión económica:

Nos encontramos en un país en declive económico, que en vez de ayudar a sus jóvenes e invertir en ellos, los ignora, provocando una fuga de cerebros de aquellos que podrían ayudar a solucionar las cosas. Cuando un país sufre la emigración, el que pierde es el país en sí, porque los que se marchan son personas valientes dispuestas a arriesgarse para mejorar, emprendedores, gente que tiraría del carro si se quedara, gente productiva, capital humano.

Tenemos un país en que muere más gente de la que nace; los que mueren mueren tarde, esperando obviamente su pensión entretanto, pues se la han ganado; de los que nacen, algunos necesitarán apoyo económico el resto de sus vidas, y de los que tuvieron la suerte de nacer sanos, algunos no tendrán trabajo y otros sí. Mi pregunta es, ¿quién va a cotizar en la seguridad social para que el anciano tenga su pensión y el minusválido reciba atención, si no hay futuros adultos que trabajen; si no nacen niños que se sumen al proyecto de sociedad que tenemos? En occidente se están generando más pasivos económicos que activos, al contrario que los países en desarrollo, que ascenderán en menos de 30 años para comerse a occidente. Reflexionad sobre el tema, pues el egoísmo nunca trajo beneficios a largo plazo.



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02 junio, 2017

Feminismo: Cosa de hombres y mujeres


mujeres igualdad feminismo

Por extraño que parezca, el primer dato conocido de feminismo, a lo que llamamos proto-feminismo viene de un hombre. El hecho de que Platón dijese hace casi 2400 años que la mujer podía ser igual al hombre no es poca cosa. Alguien tomaría más tarde esa semilla y empezaría a trabajar con la idea.

La razón de que consideremos a Platón un proto-feminista es que decía que para ser considerada la mujer igual al hombre, debía recibir su misma educación. Pero cambio de esa igualdad de posibilidades tenía que sacrificar su instinto reproductivo. Su idea era que toda la sociedad debía proteger a la república, la ciudad; y para ello, si una mujer debía proteger la ciudad, pero tenía familia, su instinto la llevaría a poner a la familia antes que la república, con lo cual perdería la utilidad para la sociedad y la igualdad respecto al hombre.

feminismo


Como dato interesante, su discípulo Aristóteles, uno de los grandes filósofos de la historia, opinaba que las mujeres tenían el nivel de un esclavo. Que era débil y por tanto, inferior. Que su única función era la reproducción. El problema actual de las mujeres, se debe básicamente a que Aristóteles influyó más en la sociedad que Platón. Curioso, hasta qué punto un individuo puede influir tanto en el destino de billones de personas con un poco de tiempo.

Sería una madre, en el siglo 19, la que tomó esa semilla y decidió plantar una reflexión en la mente colectiva, para un futuro mejor. Mary Wollstonecraft fue la madre de la creadora de Frankenstein. Defendió a la mujer argumentando que para comprobar si la mujer es realmente inferior, habría que darle la misma educación que al hombre; y sólo entonces, veríamos si realmente permanece en esa posición de debilidad. Fue entonces cuando nació el feminismo.


mujeres fuertes

La siguiente en tomar el testigo del progreso fue Simone de Beauvoir, la autora de «El Segundo Sexo», el que fue el libro de cabecera del movimiento de la mujer. Una libre pensadora que llevó el feminismo a un alto nivel intelectual. Suya es la frase, "una mujer no nace, se hace". Ella decía que el arquetipo de mujer es un constructo social. Que de un modo u otro, se ha definido lo que significa ser mujer a través de la educación y los amaneramientos. Que la mujer es dependencia, tal y como los hombres nombraron el mundo; ni siquiera tiene representación en el nombre de la especie. Hemos usado nuestro sexo para nombrar y referirnos a nuestra especie: "El hombre".
Las mujeres son por tanto, "lo otro", lo que no es un hombre. Sostuvo que la mujer había sido convertida en actor secundario dependiente: –la esposa de, la hermana de, la hija de, la abuela de...–
Simone de Beauvoir consideraba que la búsqueda de la identidad debía ser a través de criterios propios y no externamente impuestos, como lo han sido históricamente para las mujeres.

pelea como una mujer



Hablaré por último de mi feminista modelo, por sus ideas y perspectiva: Luce Irigaray.
Una filósofa y lingüista, que además era psicoanalista. Su visión, algo contrapuesta a la de Simone de Beauvoir consistía en que la mujer es mujer porque nace mujer y así se lo dictan sus institos y naturaleza. Según ella el mundo y vocabulario que existe parte de la consciencia y perspectiva del hombre; algo insuficiente para la mujer. Que la mujer debería crear su propio medio de expresión. El vínculo madre-hija debería recibir más protagonismo, para el correcto desarrollo de la mujer. El hombre es hombre y la mujer es mujer. No existe para ella el "no hombre", o como la llama Simone de Beauvoir, "La Otra". Ella piensa que el potencial humano máximo se alcanza cuando hombre y mujer, en sus diferencias, trabajan en equipo.

Contradijo totalmente a Freud en su teoría falocéntrica y mostró que simplemente la mujer no saca provecho ninguno de la violencia que la biología requiere al hombre para la reproducción. La feminidad es para ella algo que abrazar y defender, pues pertenece a la mujer.

feminismo vs misandria

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10 mayo, 2017

Un león y el gigante rojo


Hace tiempo unos amigos me propusieron crear un canal en youtube, y aunque me pareció una buena idea, en aquel momento no me encajaba. Ellos se pasaban horas viendo vídeos, pero yo no me consideraba de la generación youtube. Creía que era una gran plataforma de expresión, pero decidí que entonces no pegaba conmigo.

Ya han pasado unos años, y tras mi súbita, aunque previsible desaparición de la blogosfera, he decidido volver a escribir. He escrito un par de raps, algún que otro artículo y dado rienda suelta a algunas ideas. Me paré a pensar un momento; el mundo ha cambiado, es un hecho que la gente no lee tanto como solía, y pensé «¿por qué no? Vamos a crear un canal en youtube. Las palabras son siempre palabras» 

 Me puse manos a la obra. Construí mi propio set de iluminación con tubos de pvc, siguiendo los consejos de un canal que descubrí de casualidad: Juanpedrotv. Compré una webcam y un pequeño micro, devoré horas del gigante rojo y aquí estoy. Con ninguna experiencia y listo para grabar.

He añadido además un  toque de disciplina. Me he comprometido conmigo mismo a mantener cierta regularidad desde ahora,  por lo que os espero cada miércoles a las 10 de la mañana, aquí, en el Blog de Uss o bien en youtube.

En el canal contaré algunas de mis historias, inéditas claro, ofreceré tips básicos de economía y finanzas y hablaremos de psicología . Iré experimentando. Por el momento aquí tenéis la prueba número 1. ¡Acción!





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08 mayo, 2017

Qué ha sido de mí en el último año


sirena

He estado perdido, desaparecido. He estado desaparecido porque encontré una sirena.
No he escrito, ni he abierto un libro. Ha sido un año intenso, en el que más que nada, he vivido. Escribir es algo que me sale del alma, pero el mundo exterior me ha me han tenido ocupado, retenido. Las palabras e ideas han fluido en torrente contínuo mientras entablaba conversaciones, mientras atendía a los huéspedes de los hoteles, mientras escuchaba atentamente lecciones de historia de un maestro inspirador; todos los artículos pendientes siguen en mi mente, en algún lugar, esperando a ser trasvasados, compartidos. Tantas cosas han sucedido que os contaría con detalle...

No os mentiré, todo es culpa del amor. El amor convirtió a un escritor en un vividor, de sujeto observador a objeto observado. El amor me hizo, teniendo clase al día siguiente, coger un bus a las 3 de la mañana para ir a ver a mi musa, el amor fue la excusa, para encontrarme con mi sirena.
Annika Sirel. Trasgredo los principios del blog al mencionar un nombre real.
Olvido la rigidez de mis convicciones literarias, libero mi mente y abro una puerta a mi alma. Todo por mi dama.

Así es el amor; un torrente de «drogas» de producción propia para autoconsumo.
Una sacudida tal a la mente, que ni los bofetones de una madre; una dosis de energía que cundiría a un obeso para 2 maratones. El amor produce más magia que un cuento de hadas, si yo os contara...

mar translucido

La universidad fue útil y exprimí al máximo la experiencia, incluso aprendí salsa. Terminé con éxito mi primer año de Economía, con grandes resultados, pese a mi "enajenación".

El amor seguía en vena, lo notaba, pero era muy consciente cuando me fui a vivir con ella a un bohemio estudio en Cataluña. Sabía muy bien donde me metía: en aguas desconocidas.
Aprendí, ensayo-error, las relaciones no son nada fáciles, pero es un trabajo que vale la pena si habéis escogido bien. Hay espectro para todo dentro de un hogar; las mejores historias suceden entre sus muros.

Adoptamos a Kiisu y a Liisu, encontramos familia para Miisu.

gatitos

Una mañana me levanté y le dije que íbamos a salir. Que cogiese un bañador. Que saliera con vaqueros y chaqueta, pero que llevase consigo un vestido y tacones; me dejó escogerlo. Cogimos un tren de Tarragona a Salou, y caminamos. Hacía mucho calor. Caminamos hasta el lugar donde nos esperaba un scooter, y nos montamos.
La llevé durante 60 kilómetros entre olivos y viñedos, adentrándonos en las montañas. Y llegamos a este lugar. El pantano de Siurana.

usman en motopantano siurana

 Le dije que más tarde nos bañaríamos, que esa era en realidad, nuestra segunda parada. Tomamos una carretera ascendente por la montaña, subimos y subimos hasta alcanzar unos 750 metros. Llegamos aquí:
castillo de siurana
risco siuranacima siurana

En un antiguo castillo donde hace muchísimo tiempo habitaba una reina mora. En lo más alto del risco, nació en aquel entonces una leyenda, con la muerte de una reina. Le dije que se pusiera el vestido, que tomaríamos unas fotos. Ella regresabaaba a su país en una semana, así que le compré un regalo para que se acordara de mí.

regalo

Empezó a desenvolverlo muy lentamente, así que cuando estaba a punto de terminar, convenientemente me propuse a ayudarla. Con el regalo en mis manos, de algún modo mi rodilla terminó hincada en el suelo y le dije:
— Annika Sirel, will you be my woman, my wife for the rest of our lifes? —
Esta fue la respuesta:

compromiso

Donde terminó el relato de una reina, comenzaba la historia de otra. Y fue así, como me convertí en el hombre más afortunado de todos.

ousmane

ella


El resto es historia:

Tres meses después, sin grandes planes ni previo aviso, decidimos la fecha de un compromiso que hasta entonces no tenía lugar ni momento.
¿La fecha?
– El 1 de Enero
¿Lugar?
– El antiguo observatorio astronómico de Tartu, Estonia.

observatorio tartumomento
ousmane annika
mi sirena








 Nos conocimos en Gandía. De ahí a Valencia; Estocolmo; Tarragona, Málaga; a Siurana y Estonia; así hasta hoy, en Madrid. Un amor nómada, en el que decidimos sentarnos un tiempo, y como los árboles, echar raíces. Con nuevos proyectos y aventuras en mente. Siempre inquietos. La vida en verde.

arbol de la vida


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