11 febrero, 2013

Un buen día

tren

Una de las grandes lacras del ser humano es no saber lo que va a suceder.
Hoy para mí ha sido un día especial, mi primer día libre. He conseguido lo que actualmente casi cualquiera consideraría un tesoro. Un buen trabajo, con unos buenos compañeros y un sueldo que casi dobla el salario mínimo interprofesional.

Quizá por eso en el trayecto en tren de Valencia a Gandía, escuchando el nuevo disco de Alicia Keys en mi ipod, observaba en movimiento a través del ventanal el cielo lleno de nubes, aunque bien soleado, con las montañas flanqueando el horizonte y pensé sinceramente que era lo más bonito que había visto nunca.
Este paisaje tan familiar al que he logrado regresar tras tanto tiempo, para nuevamente establecerme.

Sentir que estás donde debes estar tiene un valor incalculable y todo esto ha llegado por confiar en mis instintos. La sinergia universal se ha ido encargando del resto.
En algún momento del año pasado varias señales me indicaron que debía marcharme. El destino fue Gran Canaria, donde viví una experiencia fantástica rodeado de gente increíble.
Pasados 6 meses llegó esa sensación y supe que era tiempo de regresar. Las expectativas no eran prometedoras y a pesar de que tenía dinero para vivir unos meses sin mover un dedo y de que todos me decían que no había nada que encontrar, dediqué unas dos horas diarias a buscar empleo. Y he aquí el resultado.

La moraleja es sencilla: Confiad. Confiad en vosotros, en Dios, en algo, pero confiad. Y nunca paréis de hacer lo mejor posible lo que sea que decidáis hacer. El universo se hará cargo del resto.

paisaje desde ventana

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