17 junio, 2014

El Matrimonio


matrimonio

Amigos que se casan... amigos que tienen hijos... Empiezo a sentirme viejo ¿A qué viene tanta prisa? Solo tengo 24, dadme un respiro.

Del matrimonio se dice que es una institución del pasado. Algo que ocurría a menudo desde los tiempos de nuestros padres a miles de generaciones atrás. Lo cierto es que es una cuestión muy reciente.

En el mundo moderno el ser humano lleva tiempo siendo monógamo. Sin embargo, a lo largo de nuestra extensa historia como homo sapiens, en las sociedades sobre las que se ha estudiado se han dado todo tipo de situaciones vinculantes en las que la monogamia solo aparecía el 15% de los casos. Patriarcados, matriarcados, comunas, harenes...

Así pues, el matrimonio como tal se creó a fin de crear alianzas entre familias y comunidades, principalmente por motivos económicos o políticos. La idea del amor tardó mucho en entrar en la ecuación, allá por los siglos XVII y XVIII según mis fuentes.

Para mí el matrimonio es una institución importante, no en lo relacionado con el amor -ya que no tienen porqué estar relacionadas ambas cosas- sino como organismo de protección infantil. De inversión por el futuro.

Ya en el reino animal, mucho antes de nosotros, se daba la misma situación: dos progenitores comprometidos en compartir el cuidado de sus crías. Uno les procura alimento mientras el otro los cuida y enseña. La monoparentalidad por contra, tiene graves repercusiones en las crías. Sea por la merma en seguridad, o bien por la carencia de educación y atención, ya que un solo progenitor difícilmente puede ofrecer ambas cosas. Así pues, perpetuar y afianzar los genes se vuelve tarea de dos.

No está de menos decir que no todos están hechos para ser padres. Una vez nos decidimos a tener hijos nuestra vida propia pasa a ser algo secundario en todos los sentidos; debemos ser consecuentes con nuestras decisiones.

buena madrebuen padre

El matrimonio es más bien es una carga para el amor, para qué engañarse. La seguridad que aporta facilita que muchas personas dejen de cuidarse. La rutina absoluta tampoco ayuda. Solo el amor y las buenas intenciones no son suficientes, por lo que es vital saber bien con quién te casas.
Pero a pesar de todo lo que se diga, de pros y de contras, el matrimonio sigue de moda. A la vista de cómo docenas de grupos de despedidas de solter@ llegaban a Gandía estas semanas a celebrar «la última fiesta».

Al final los tiempos cambian, pero hay cosas que permanecen. Personalmente, voto a favor.

hija


8 comentarios:

  1. Esa imagen última, la de la niña es francamente preciosa. Tocas un tema muy complejo, amigo: el matrimonio. ¿Por qué se casa la gente? Nunca se sabe. Costumbre. Abito. Aburrimiento. Miedo a estar solo. Ignorancia. Hay más divorcios que bodas. ¿Cómo se come eso? Millones de familias desestructuradas. Vidas tiradas por el sumidero. Hijos marcados de por vida. Padres marcados de por vida. En fin, esto se puede hacer muy muy largo. Después de tres años, una pareja debe separarse, suicidarse, o tener hijos, que son las tres maneras de confirmar su final, decía un escritor que sabía mucho de todo esto. Y seguía: Nos separamos igual que nos habíamos casado: sin saber por qué. Yo qué sé, todo esto es un lío. Yo, por si acaso no me caso (¡y salió en rima!).

    Abrazos,amigo.

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  2. Es adorable. Imagino que fracasamos tanto porque al igual que nadie nos enseña a ser padres, nadie nos enseña a escoger pareja. Ni la importancia vital de esa decisión.

    He leído mucho esa frase de los tres años, aunque ahora no recuerdo dónde.

    Un abrazo Francisco!

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  3. Sí que es un tema un tanto complicado este... No sé, yo creo que nosotros, los jóvenes que representamos las generaciones del futuro, ya no vamos a estar preparados (ni dispuestos) al matrimonio.
    Pienso que es una cuestión de mentalidad, pero mantener un equilibrio entre una pareja ya de por sí es difícil, y al casarse más todavía. Está claro que hay que buscar una pareja adecuada, pero no sé, sinceramente yo no creo mucho en él.
    Saludos Usman

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  4. Tienes razón el matrimonio es algo que forma parte de nuestra cultura y antepasados, está bien arraigado a nuestras costumbres, veo difícil que desaparezca. Respecto a lo de que viene tanta prisa, no hay que darle tanta vuelta. El momento para el matrimonio llega cuando ambos implicados lo sientan realmente. Y creo que parte del fracaso de un matrimonio, se encuentra en la falta de empatía, respeto, comunicación....y no olvidar esa tendencia egoísta que en algún momento de nuestra vida exponemos. A veces nos complicamos muchísimo, la felicidad es mucho más simple. Lidia

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  5. Entiendo tu punto de vista Sofía. De hecho hasta hace un tiempo lo compartía, ya que en cuestión de estadística está abocado al fracaso. Pero como también habrás visto ya, soy un optimista; supongo que eso lo dice todo.

    Un saludo!!

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  6. Supongo que tienes razón Lid, la falta de comunicación es un gran problema en ese sentido.

    En cuanto a ''ambos implicados'' todavía no existen en mi caso, por lo que no tengo motivo de preocupación. Era más bien es un «Alto ahí» para los insistentes = )

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  7. Para no ser partidaria del matrimonio me he casado dos veces, Usman.

    La primera vez demasiado joven, con 21 años recién cumplidos y ya a tu edad tenía dos hijos. Mellizos: chico y chica que ya tienen 35 años.

    La segunda vez, tardé 22 años en casarme con mi pareja actual con la que ya llevo 26 años de convivencia.

    Lo de perder o ganar es relativo, creo que se trata de elegir. A mí me hubiera gustado ser una aventurera sin fechas en el calendario ni tener que darle explicaciones a nadie, pero también quería ser madre, así que elegí.

    Elegir es un acto de libertad, y no es lo mismo que descartar. Porque las dos opciones me apetecían, pero elegí ser madre y he asumido las consecuencias.

    Te enamoras, crees que será para toda la vida, pero no pasa nada si no lo es. Creo que la mayoría de la gente es muy dramática y tiene mucho miedos. Lo que importa es ser feliz, al menos intentarlo y no hacer lo que la sociedad espera que hagas sino lo que tú eliges hacer.

    Volviendo al matrimonio, en un mundo ideal, apostaría por vivir separados pero con un compromiso de pareja estable, creo que así se mantendría más tiempo encendida la llama de la pasión. Pero eso es demasiado caro y no todas las personas estarían dispuestas a aceptarlo.

    Así que no nos queda otra que mantener el misterio dentro de la cotidianidad. Tener proyectos propios, además del común, sentido del humor, y no descuidar los pequeños detalles y ser cómplices de nuestra pareja, además de amarla.

    Un beso, Usman.

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  8. Tienes toda la razón, Tesa. La economía de la vida; elegir y priorizar. Tendrás mucha historia que contar, con tanto recorrido. En ese aspecto te envidio. La juventud es genial, pero las historias vividas... Eso es lo que nutre. Mejor que un capìtulo, siempre es el libro entero.

    Vivir separados mantendría ese misterio necesario, pero en una primera etapa. Los niños lo harían imposible.

    Y tu conclusión sí es ideal y valiosa: expresada desde la experiencia.

    Gracias por el aporte! Saludos!

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