25 junio, 2014

Intocable


intocable omar sy

Hoy he tenido el día libre. Tras correr mis 11 kilómetros de rigor y recibir como premio una revitalizante dosis de endorfinas, me sentí intocable. Después de una refrescante ducha me senté frente al ordenador dispuesto a plasmar parte de mi locura en palabras.

Navegaba por la red buscando un tema sobre el que escribir en el blog cuando mi amiga Mónica me mandó un mensaje diciéndome que pusiera Telecinco.
La Televisión... Uno de los nuevos dioses, según Neal Gaiman. ¿Pero si no tengo tele? Bendito internet: otro de los nuevos dioses, a los que en vez de sacrificios como se hacía en la antigüedad ofrecemos ahora todo nuestro limitado y valioso tiempo. En su defensa diré que al menos en internet selecciono lo que veo con mayor libertad. Siempre con ayuda de algunos plugins muy interesantes para filtrar el spam; hecha la ley, hecha la trampa.

Puse Telecinco -el canal de menor calidad en este país- y me encontré una grata sorpresa: «Intocable» con François Cluzet y Omar Sy: una gran película. La ventaja de mirar la televisión online es que puedes ver la hora de finalización de las emisiones en directo. Sabiendo que la película dura menos de 2 horas y notando que me querían colar 30 minutos de anuncios, reí largamente y cerré Telecinco. Por supuesto, continué viéndola de mi disco duro, donde hace ya 2 años que vive felizmente junto con otras maravillas del cine de las que hablaré en otra ocasión.

La de 'Intocable' es una de esas historias que aparecen solo de vez en cuando; que nos marcan.

Un film sobre el potencial humano. Como en la vida misma, en ningún momento falta el drama, pero siempre hay una pizca de  humor para el que sabe encontrarlo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario