13 agosto, 2014

Cuestión de olores

perfume

La nota decía que la amaba. Era su letra, pero él no lo recordaba. Acababa de despertar junto a ella en la cama. La miró largamente. No sentía más que la necesidad de salir pitando de allí, entonces recordó que esa era su casa.
Debía echarla, el cuerpo se lo pedía. Su olor le molestaba. Era pura química, si no cuajó no era culpa suya, y nunca lo hacía. Cuestión de genética, el cuerpo sabe lo que necesita – pensó. La noche anterior fue distinto pero aquello ya pasó y ese era otro día. Los sentimientos sencillamente no estaban. Se justificaría como mejor lo hacía, no haciéndolo. Decidió marcharse a tomar un largo café y cuando volviera ella habría captado la indirecta. Se marcharía, seguro. Eso esperaba él. Cerró la puerta tras de sí, sin remordimiento.

Despertó llena de ilusión. Había pasado la mejor noche de su vida. Él era un hombre sencillo, pero asombroso. La había tratado como una reina, le dijo todo lo que esperó un día oír de los labios de su chico ideal. Creía en el amor y esa noche era la prueba. Su olor permanecía impregnado en las sábanas, una mezcla de madera, almizcle y manzana. Era como un sueño, no entendía como podía  un hombre oler tan bien. No había abierto los ojos todavía, pero sabía que él estaba allí; notaba su presencia, su fragancia. Recordaba cada detalle del momento en que se conocieron, el momento en que supo que él era el indicado, y ella nunca se equivocaba.


Ella abrió los ojos. Él cerró la puerta.


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04 agosto, 2014

Media maratón 2014

maraton


Son buenos tiempos, y como es usual en mí, tengo un nuevo objetivo. Un gran objetivo. A lo que mi amigo Karim dirá algo como: «Ya, ya... ¿de todo menos escribir, no?»
Tranquilo Karim, que escribiré. Las palabras llegan cuando vienen, y vienen cuando quieren. Aún no soy tan bueno escribiendo como para forzarlas a salir, ni tan constante como para producir a destajo, pero estoy en ello. Algún día terminaré mi libro.

De unas semanas a ahora vengo sientiéndome muy bien. Sensaciones habituales para mí en esta época del año como la pereza y la desgana me resultan ajenas y lejanas. Me siento muy activo, deportivo y fluido, intocable y casi pletórico; serán las hormonas.
Ya he asumido que este año no habrá migración por mi parte. Habiendo pasado de nómada a sedentario, no hay nada que necesite más que un buen reto. ¿Y qué mejor que participar por primera vez en una gran carrera?

No soy nuevo en este mundo, ya hice mis pinitos en el atletismo juvenil con grandes resultados, pero en aquel entonces mis especialidades eran la velocidad y el salto de altura. Mi rendimiento en resistencia era poco menos que patético; corría como si no hubiera mañana y en dos minutos me ahogaba, pero los tiempos cambian.
Tras años de experiencia, el arbitraje aumentó considerablemente mi aguante. Ahora años después, pondré mi resistencia a prueba.

La idea es seguir la estela de mi jefa, una habitual en los podios de competición. No digo que vaya a ganar, sería presuntuoso para un principiante, pero aprobaré con nota.

El plan es sencillo: comer bien, trabajar, correr  y dormir. Como digo es fácil, fácil de decir, porque del dicho al hecho... Es un largo trecho, sobre todo para alguien inconstante como yo. Acostumbrado a que las cosas me resulten sencillas en general he ido tirando más de talento que de esfuerzo, ese es mi verdadero desafío. Dicho esto, me esperan 3 meses y 520km de duro entrenamiento para demostrar de qué pasta estoy hecho.

running

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