13 agosto, 2014

Cuestión de olores

perfume

La nota decía que la amaba. Era su letra, pero él no lo recordaba. Acababa de despertar junto a ella en la cama. La miró largamente. No sentía más que la necesidad de salir pitando de allí, entonces recordó que esa era su casa.
Debía echarla, el cuerpo se lo pedía. Su olor le molestaba. Era pura química, si no cuajó no era culpa suya, y nunca lo hacía. Cuestión de genética, el cuerpo sabe lo que necesita – pensó. La noche anterior fue distinto pero aquello ya pasó y ese era otro día. Los sentimientos sencillamente no estaban. Se justificaría como mejor lo hacía, no haciéndolo. Decidió marcharse a tomar un largo café y cuando volviera ella habría captado la indirecta. Se marcharía, seguro. Eso esperaba él. Cerró la puerta tras de sí, sin remordimiento.

Despertó llena de ilusión. Había pasado la mejor noche de su vida. Él era un hombre sencillo, pero asombroso. La había tratado como una reina, le dijo todo lo que esperó un día oír de los labios de su chico ideal. Creía en el amor y esa noche era la prueba. Su olor permanecía impregnado en las sábanas, una mezcla de madera, almizcle y manzana. Era como un sueño, no entendía como podía  un hombre oler tan bien. No había abierto los ojos todavía, pero sabía que él estaba allí; notaba su presencia, su fragancia. Recordaba cada detalle del momento en que se conocieron, el momento en que supo que él era el indicado, y ella nunca se equivocaba.


Ella abrió los ojos. Él cerró la puerta.


3 comentarios:

  1. Me gusta, Uss.

    Siempre me han gustado los relatos con dos puntos de vista o más. Nos recuerda que somos complejos y que nada es como es a primera vista.

    Y en cuanto a la química de la cuerpos y los olores nada que objetar, en eso soy irracional o se da o no se da. Es como tener o no tener ritmo para bailar.

    Aunque me parece mal que el chico salga huyendo en vez de despertarla con un café y ponerle cualquier excusa, como te tienes que ir que va a venir mi madre.

    Si ella no lo capta e insiste en volver a verlo, pues le dice que no se quiere comprometer, que es un espíritu libre, que ella se merece a alguien mejor.... y esas cosas que dicen los chicos cuando ya no sienten deseo ni curiosidad.

    ¿Cómo va el entrenamiento?

    Un beso,

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  2. Gracias Tesa, me alegra que te haya gustado.

    Es justo lo que quería reflejar, un sentimiento de reproche hacia él y de pena por ella. Por un lado la cobardía de él y por otro el exceso de confianza en ella. Porque sean unos u otros, nuestros defectos siempre resaltan nuestra condición de humanos. Como tales, imperfectos.

    El entrenamiento va genial! Gracias por preguntar. Por ahora el cuerpo me está respondiendo bastante bien. Este sábado tengo una carrera popular de 8 km para ir preparando el terreno =)

    Un beso!

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  3. Una cosa es lo que hacemos y otra lo que pensamos y después lo que sentimos. Complejos somos, amigo Uss y aquí lo reflejas muy bien. Nos enseñaron a no decir lo que pensamos. Nos obligaron a ocultar lo que sentimos y todos esperan de nosotros lo establecido. Después pasa lo que pasa cuando nos enfrentamos con esas realidades que siempre quisieron ocultar.

    Vaya, veo que corres. Seguro que cuando lo haces te ocurre lo mismo que Murakami; piensas en historias.

    Un abrazo.

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