18 septiembre, 2014

El gran hotel Budapest


hotel budapest

Esta tarde mientras decidía qué hacer con el resto de mi día libre recordé una recomendación de mi amiga Lidia: El gran hotel Budapest.
La curiosidad es un factor importante a la hora de aceptar una recomendación. Es importante no recibir demasiada información, con que no me explayaré demasiado.

Este verano va de hoteles; y de las sorprendentes historias que pueden iniciarse en ellos.
Un algo en común que tengo con los personajes de esta película y por lo que me he sentido muy identificado es que tras mi paso por 3 grandes hoteles en distintas ciudades y diferentes departamentos, tengo en mi repertorio historias sorprendentes. Historias de las que he sido testigo, alguna que he protagonizado y otras que me han contado; todas ellas geniales.
Algún día, cuando el paso del tiempo les haya restado la importancia pero no el humor, las compartiré con vosotros.

personajes hotel budapest

La película relata la historia de un escritor, un director de hotel y un joven lobby boy.
El Mesieux Gustav y su pupilo, Zero protagonizan esta historia relatada por el gran escritor austrohúngaro Stefan Zweig.
  • Zero es un joven apátrida con mucha personalidad que no dejará de sorprenderos durante toda la película.
  • El monsieur Gustave es un hombre correcto, elegante y elocuente. Es la personificación de la compostura... hasta que la pierde. Os arrancará más de una risa.
zero y monsieur gustave

Una comedia muy seria con una intriga excelente elaborada hasta el mínimo detalle; de ritmo trepidante y buenos personajes. Un gran trabajo del director y guionista Wes Anderson.

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04 septiembre, 2014

Un verano perdido y el valor del tiempo


summer is gone

¿Qué tal ha ido el verano? ¿Os trata bien la vida? Ha pasado lo suyo desde mi última publicación; decidí que debía daros un respiro de mi verborrea. A veces puedo ser un charlatán, para esos casos el blog es una ventaja, porque podéis interrumpirme a voluntad
sin riesgo de quedar mal. Bromeaba, no hablo tanto. Aunque a más de uno sí que le diría: «cierra el pico y abre un blog». Os invito a usarlo.

Lo cierto es que el verano se me ha pasado volando y meditándolo en profundidad, no he hecho nada de provecho. Bueno sí, ganar dinero, ¿pero qué es el dinero? Nada si lo pensáis bien, tan solo un recurso.

Sacrificamos tiempo a cambio de dinero, cuando el dinero vuela en menos de lo que tardo en decir 'compra'. El tiempo en cambio es lo único que tenemos. Lo más valioso que poseemos. Un valor seguro cuyos beneficios aumentan a medida que pasan los minutos. ¿Por qué? Porque disponemos de él en cantidad limitada y desconocida.

Con el tiempo hemos creado un sistema de retribución dineraria totalmente ficticio que establece un valor económico a las horas que dedicamos a trabajar. Un valor estimado en teoría según nuestras habilidades, capacidades y/o supuestos conocimientos.

Pese a mi juventud he trabajado ya durante mucho tiempo, y la única conclusión lógica que he alcanzado sobre este sistema es que hay que hacerse rico. Suena absurdo y obvio, casi estúpido, pero es cierto.

Para personas como nosotros que conocemos nuestras inquietudes, aficciones y deberes en pos de la realización personal, trabajar es una verdadera lacra; en el sentido objetivo de la expresión, porque al menos a mí me faltan al día 8 horas para mis cosas, que son muchas. A veces disfruto trabajando y este verano incluso más de lo habitual, pero francamente, se me ocurren mejores cosas que hacer. Dicho esto, como hombre del Renacimiento si algún mecenas decide patrocinarme, creo que no me opondré.

En definitiva, dado que no tengo intención de vivir bajo un puente, ni de recluirme en una montaña para alcanzar la paz espiritual, solo me queda ser rico.
Qué opináis, ¿puede lograrlo cualquiera? ¿cómo os harías ricos? ¿soy un soñador en busca de una quimera o tengo buenas papeletas? ¿Compro loteria o es el impuesto de los pobres?

Quedáis invitados al debate, tanto pública como privadamente. Peace!

sunset



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