23 diciembre, 2014

El efecto Matrioshka

muñecas matrioshka
  • La existencia de un ser con conciencia de sí mismo es un hecho peculiar por su efecto matrioshka:
Somos seres inteligentes dotados de libertad, que disponen de libre albedrío y capacidad de decisión. Sin embargo, nuestros humores nos dominan. Nuestro estado de ánimo es algo sobre lo que no tenemos el control, la química de nuestro organismo con sus hormonas y reacciones nos controlan, limitando nuestro rango de libertad aparente.

Nuestro pensamiento tampoco nos pertenece por completo puesto que incluso cuando no decidimos pensar, algunas ideas vienen a nuestra mente sin más. Pensamientos que no hemos decidido crear ni nos hemos esforzado en imaginar aparecen de la nada para no marcharse hasta que lo hacen sin más, independientemente de que nuestro deseo sea que desaparezcan o se queden.

La inspiración es otro misterio de origen similar. A lo ancho y largo del mundo y la historia, las ideas más brillantes se han aparecido en la mente de distintas personas sin saber nadie de dónde provenían, como una luz que ilumina de repente una sala en el que antes solo había penumbras y oscuridad. Sucediendo muchas veces que varias personas en polos opuestos del mundo tengan la misma ocurrencia, como pasara entre Darwin y Alfred Wallace con la teoría de la evolución. Es curioso, cuanto menos.

Llevo tiempo observando mediante el sueño lúcido mis propios sueños y puedo corroborar ahora lo que antes eran solo suposiciones. 
Hay en los sueños un extraño orden y lenguaje compuesto por imágenes, una tras otra. Cuando nos esforzamos por observar o prestamos atención a las conversaciones que se suceden entre los personajes que aparecen en ellos, esos diálogos y secuencias están sin duda más allá de nuestro nivel de ingenio o capacidad creativa personal. Se percibe en ellos la presencia clara de una psiquis que no nos corresponde, que no somos nosotros.

conciencia

El Inconsciente. Está claro que es el foco de origen, de ahí proviene todo. ¿Qué hay en él exactamente? Una vez más, no lo sabemos a ciencia cierta, por algo es inconsciente. Lo cual resulta fascinante, a mí me lo parece.

Un gran ejemplo que se me ocurre es el que escribamos historias. Creamos relatos en los que los personajes tienen personalidades, capacidades, atributos e intelecto propios; y de acuerdo a todo ello dicurren libremente a lo largo de la trama sin saber lo que les espera en la página o capítulo siguiente. No obstante, al igual que les ocurre a las personas que leen este artículo, hay pensamientos que se les cruzan en un momento determinado, humores e instintos que los dominan sin saber ellos el porqué. Siendo todo esto fruto de la mente del autor (personajes, escenarios, tramas y giros argumentales), que de un modo literal, los contiene a todos. He ahí el efecto matrioshka.

Esta misma analogía contenedora se puede aplicar en el conocimiento que hemos ido adquiriendo a lo largo de los siglos:
El universo. También hemos observado que el universo se expande; evoluciona y se expande, como cada uno de los individuos y mundos que lo conforman. Como sabemos con certeza que se expande, es lógico pensar que tiene que hallarse dentro de otro 'algo'. Un multiverso, un todo, una mente... No sé, algo.

A diferencia de mis otros artículos, este no tiene una conclusión o moraleja cerrada. Tan solo planteo algo que está ahí, para lo que tengo mi propia respuesta, pero que cada cual puede reflexionar y responder a su manera. Porque hay finales que no pueden mas que ser abiertos.

matrioshkas

4 comentarios:

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  2. Unamuno establece dos estadios en su novela «Niebla», en el cual uno (él mismo) contiene a su personaje, que a su vez interpreta esa fuente externa como Dios, que tiene el dominio de su existencia entera y puede jugar con ella a su antojo, dejar que se entere de ello o que le parezcan eventos fortuitos.
    Borges por su parte tiene un cuento muy interesante, «Las ruinas circulares», en el cual un ser crea a otro de manera consecutiva, como un efecto dominó eterno e ineludible para la conciencia: como dos espejos enfrentados destinados a reflejarse infinitas veces entre sí por siempre.

    «(...) En general, sus días eran felices; al cerrar los ojos pensaba: Ahora estaré con mi hijo. O, más raramente: El hijo que he engendrado me espera y no existirá si no voy.»

    El estar convencidos de que todo contiene a una cosa y a su vez está contenido por otra, que todo posee finitud, hace que la infinitud del universo nos resulte incomprensible y completamente ilógica: no puede ser que eso haya existido siempre; y el que no posea límites es una característica imposible de imaginar. Algunos, como Einstein o Lord Kelvin, vieron en este orden perfecto la mano de Dios, la mano de un estadio que nos contiene y que ha de ser consciente en la medida en que se produce el milagro de la vida en mitad de una vasta nada inorgánica (y, pese a todo, compuesta de leyes y de un orden que hacen la existencia posible). El mismo Kelvin diría:

    "...El pensamiento científico se ve obligado a aceptar la idea del Poder Creativo. Hace cuarenta años, le pregunté a [Justus von] Liebig, caminando en algún lugar del país, si él creía que la hierba y las flores que vimos a nuestro alrededor crecieron por meras fuerzas químicas. Él respondió: "No, no más de lo que podría creer que un libro de botánica describiéndolas crece por meras fuerzas químicas".

    Un saludo y próspero año nuevo.

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  3. Excelente reflexión, Alex. Gracias; te deseo un feliz año a ti también

    Saludos.

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