16 marzo, 2015

El Alma del Viajero


viajero

Estuvo bien volver a casa. A la familia y a los amigos, a la zona de confort. Pero al final, el camino siempre me reclama. Soy un nómada, algo me impide quedarme quieto cuando creo que un lugar me ha regalado ya toda la experiencia que podía ofrecerme.

Llegó la nochevieja y con ella me pregunté qué pretendía sacar del 2015, pero no extraje nada en claro, estaba seco como las hojas del ciprés en otoño. La noche anterior había sido memorable, y para ser franco, temía al nuevo año. Lo veía aburrido, lánguido y sin color, las perspectivas no eran más que tristes tonos de gris; no buscaba el arcoiris, pero algo de magia nunca viene mal.

Cuando las cosas están raras mi estómago se resiente, es algo primitivo, biliar, una extraña sensación. Las entrañas se revuelven para indicarme un nuevo rumbo, un objetivo, una nueva meta que active mis neuronas como enciende una llave el complejo sistema de un automóvil moderno. Activados los músculos que amablemente me han llevado siempre de un lugar a otro sin cobrarme por transporte, salí a pasear, para que quizá algo de aire fresco diera entrada a nuevos destellos e ideas en mi mente entonces aburrida.

Lo vi claro: "mi nuevo objetivo es viajar, viajar por todo el mundo, siempre lo ha sido." ¿Cómo hacerlo? No tenía la menor idea. "No poseo un pasaporte europeo que me abra las fronteras del mundo libre, soy solo un emigrante bien adaptado al que aún no han otorgado la libertad. Por el momento un ave encerrada en una bonita jaula, que sueña con salir al exterior de su pequeño mundo."

La primera parada fue Madrid, unos meses allí siempre resultan intensos, ya sabéis, es la capital, hogar de Cervantes. A dos pasos el Retiro, un buen lugar para pensar. Madrid, donde la realidad de cada rincón del país se amplifica hasta la saciedad. Hogar de cultos, pero también de estirados, de artistas y rastafaris, donde conviven los ciudadanos de a pie con las 'princesas del pueblo'. También donde 'grandes hermanos' colman el día de trabajadores cansados y adolescentes aún despiertos. Malos ejemplos para nuestros mancebos; donde showmans y personajes van a vivir del cuento, ¿y por qué no? es su momento. Es innegable que Madrid es una ciudad con encanto, con lo bueno y con lo malo. Disfruto visitándola de vez en cuando.

Equis e i motivos me han traído de vuelta a la costa, sin poder hacer nada para evitarlo. Porque la vida es a veces como los muelles, puedes irte lejos, pero cuando la tierra llama, siempre vuelves.

africa y el mundo


4 comentarios:

  1. tu vas en un barco a la deriva, sin rumbo...Nunca podré predecir dónde vas a acabar o cómo vas a acabar...Sin embargo hay personas en las que si resulta fácil de predecir cuál va ser su destino... Aunque la vida siempre está llena de sorpresas.. A ver con qué nos sorprendes. Suertee

    Lid

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    1. Muy cierto Lid, ni yo mismo sé donde acabaré; pero te aseguro que no voy a la deriva, tengo un rumbo muy definido. Lo que ocurre es que como a Ulises, 'los dioses' han decidido hacerme pasar malos tragos y desafíos intermedios, pero tranquila, tarde o temprano llegaré a Itaca.

      Thanks ; )

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  2. Jajaja 👍👍 Rectifico... A ver con que te sorprende la vida más que sorprender a los demás.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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