29 julio, 2015

Las 40 noches del vampiro

noche con luna

Al leer semejante título imagino que os viene a la mente la imagen de un joven vampiro recién convertido, y ya que soy yo quien cuenta la historia, un vampiro negro, por eso de romper los estereotipos, ya sabéis. Blade no cuenta, ha llovido mucho desde entonces. Hay que mantener la mente despierta, ágil e imaginativa; nada de imágenes e ideas prefijadas, necesitamos mentes frescas y abiertas que nos lleven al progreso social que precisamos últimamente.
Bueno, en caso de cumplirse mi predicción y todos los requisitos previos, olvidaos del rollo que acabo de soltaros, porque este artículo bien podría iniciarlo, pero poco tiene que ver con un relato de ficción.

Quizás sepáis y quizá no, que llevo algo más de un mes trabajando de noche, 40 noches para ser exactos. Y con ello no me refiero a entrar a las 8 de la tarde y salir a las 2 de la madrugada, no, ni tampoco a trabajar en una discoteca rodeado de gente. Quiero decir que llevo más de un mes trabajando de 12 de la noche a 8 de la mañana, completamente solo. Siendo lo que podríamos llamar un ser noctámbulo: cual murciélago, luciérnaga o lechuza, pero sin la posibilidad de volar más allá de lo que me permita mi imaginación. Dejadme deciros que las horas nocturnas tienen bien merecida su fama, pues en ellas suceden cosas muy poco habituales. Estamos hablando de un grado de rareza estilo 4° milenio. Sí, ese programa de fenómenos paranormales emitido en cuatro.

tiempo

Sin mencionar las posibles secuelas de abandonar el ritmo circadiano natural, tales como hablar solo, murmurando por lo bajini como si conversases con un compañero a quien el resto del mundo es incapaz de ver u oír, con el que te llevas la mar de bien. Para eso hay que estar bastante loco, pero no lo descarto, la noche trae consigo muchas sorpresas... está visto que soy más diurno que tomar el sol sin fotoprotector.
Más alla de los posibles trastornos psicológicos que podrían afectarme, entre los que se incluyen el síndrome burnout, el trastorno bipolar y los desórdenes del sueño, me ocurren cosas reales y empíricamente demostrables que asustarían incluso a alguien con la sangre fría como un reptil.

Sucede por ejemplo, que mientras estoy facturando esto o archivando aquello se oye un grito en medio del pasillo, voy a ver de qué se trata y nada, ni un alma. O se abre un ascensor que venía del sexto piso y del que no sale nadie, e inmediatamente uno o dos segundos después se abre la puerta automática de entrada por la que tampoco sale ni entra nadie. Y claro, me quedo a cuadros; es físicamente imposible que nadie haya recorrido 15 metros en 1 segundo desde el ascensor hasta la puerta, sin embargo ha ocurrido, así que uno se plantea qué diantres acaba de suceder. Otras veces me llaman a las cuatro de la madrugada para hacer una reserva con toda normalidad, o bien la gente está loca o el loco soy yo yo y tengo alucinaciones antes de lo previsto. Omitiré lo de las moscas porque son obvio producto de mi psique. Imaginad que ponemos una brújula junto a un imán, pues mi organismo es la brújula y vivir de noche el imán.
Otro factor que dejaría a más de uno con la boca abierta son ciertas peticiones de algún cliente en horario nocturno, a veces más raras que los propios fenómenos paranormales, me abstendré de dar ejemplos por pura profesionalidad... En definitiva, ¿vivir de noche? Todo ventajas.

sunrise
Solía abrazar la noche cuando disponía de ella por tiempo limitado, ahora que vivo en ella, la verdadera inspiración está en el día.

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