09 noviembre, 2015

El deporte y sus beneficios

deportistas

Según la ley Lavoisier-Lomonósov: «nada se crea ni se destruye, sólo se tranforma».

Desde la antigüedad se ha utilizado el deporte como mecanismo de transformación de energía. ¿Cuántas veces os ha ocurrido que un gran enfado o confusión os crea la necesidad de movimiento?
Yo descubrí que caminar me ayudaba a pensar en momentos de confusión; correr y el boxeo en momentos de enfado. Las emociones están ahí, y vengan como vengan hay que aceptarlas, pero el deporte resulta un método excelente para canalizar las negativas.

Tenemos la idea generalizada de que ir al gimnasio cumple propósitios estéticos esencialmente, lo que provoca que las personas que no pueden alcanzar los estandares estéticos marcados como 'sanos' o 'ideales' dejen de ir.
Si uno se fija bien hay 3 o 4 tipos definidos de fisionomía en los gimnasios, no más. ¿Por qué ocurre esto? ¿por qué no veo gente grande o gorda en el gimnasio? No es porque sean unos vagos tragones. Es porque nos han educado planteando mal la situación.

tipos de cuerpos
Variedad de formas
Todos nos marcamos como objetivo, tanto del gimnasio como de hacer ejercicio, el lucir mejor; pero eso es una tergiversación del orden natural de las cosas. El gimnasio es deporte, y el deporte sirve para mantener y mejorar la salud. La mejora estética viene como consecuencia de optmimizar nuestra salud. Practicar deporte supone una mejora constante de la salud en todo aquel que lo practique, pero el grado de la mejora estética varía mucho de unos a otros. Por eso marcarse objetivos estéticos sin conocer antes nuestro cuerpo es absurdo. Esto causa el abandono de la actividad física, con todos los perjuicios que conlleva esa decisión a nuestra vitalidad.

Hay infinidad de tipos genéticos, y eso provoca que si uno tiene una complexión grande, con huesos grandes, por mucho que adelgace nunca va a ser estrecho de caderas. Por otro lado hay personas que como yo son delgadas y que por mucho que quieran nunca van a pasar de un volúmen máximo, siempre determinado por nuestra genética y nuestro tipo somático. Hay que ser consciente de nuestras posibilidades a la hora de plantearnos las cosas. No se puede pretender perder 30 kilos si tu peso ideal está perdiendo 8, ni ganar 15 kilos si has alcanzado tu tope de desarrollo muscular.

enfrentando a los miedos

Independientemente de nuestra naturaleza, todos tenemos nuestros demonios; unos lo bastante fuertes como para desestabilizarnos por completo, a los que tarde o temprano hay enfrentarse, y otros a los que basta con mantenerlos bien atados. En cualquiera de ambos casos necesitamos fuerza. No física necesariamente, pero sí es cierto que desarrollar la fuerza física y el ejercicio cardiovascular ayudan a mantener la mental.
Una buena sesión de ejercicio físico, produce las endorfinas que aumentan nuestra fortaleza mental, física y emocional. Una gran herramienta para mantenernos sanos y estables.

niña que controla a sus demonios


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