15 julio, 2017

Cosa de bebés


Una cosa que admiro de la cultura india «india americana, no hindú» es su respeto por el futuro. Eran un pueblo nómada con un respeto ancestral por el futuro. Su modo de vida era pura economía. Recordad que la economía es una ciencia que estudia cómo administrar recursos limitados para satisfacer necesidades ilimitadas. Ellos usaban la tierra por un tiempo, y después, por abundante en alimentos y agua que ésta fuera, se desplazaban a otro lugar. Dejaban descansar la tierra para que generaciones futuras disfrutasen de ellas; hoy ese espíritu parece haberse olvidado.

La generación perdida nos llaman. Crecimos en un tiempo de inestabilidad, aprendimos de gente que no sabía enseñar, pero aquí estamos los que quedamos. Algunos tuvimos mejores ejemplos que otros, unos tuvieron más suerte que otros, y ahora todos nos necesitamos.
¿Nuestro propósito? Salvar el obstáculo que nos plantaron nuestros mayores, y hacerlo no por nosotros, sino para beneficio de las futuras generaciones.

Somos una generación ultra formada, con una educación para la excelencia, pero sin trabajo. Y nos quejamos, lo cual es comprensible, pero es mucho más lo que podemos hacer que lo que hacemos; y esa es una realidad. Cruda, pero cierta.

Occidente en general y España en particular se enfrentan a un problema muy serio a corto, medio y largo plazo. Ya hace dos años que muere más gente de la que nace, el país está en claro declive. Hace 500 años España era la primera potencia mundial. En 2007 era la 8ª economía mundial; hoy estamos en el puesto 14, pero es que en en 2050 no estaremos ni entre los 20 primeros. ¿Por qué?

En la edad media la gente tenía hijos para que les ayudasen, como fuerza de trabajo; también por el instinto biológico, pero sobre todo para que les ayudasen a trabajar el campo. Con el avance de la economía y el desarrollo industrial, ya no hacía tanta falta y la gente tenía menos hijos. Con la era tecnológica esto ha llegado a un extremo peligroso. No solo tenemos menos hijos, sino que la edad de los padres primerizos es de media 34 años.
Nuestros padres hicieron lo que pudieron, pero el "darnos lo que no les podían dar sus padres" creó una generación débil. El no conocer la tecnología para educarnos con ella y no para ella creó una generación adicta.


Siempre hablamos del reloj biológico de la mujer, pero un estudio de la empresa islandesa Decode Genetics demostró que el autismo y la esquizofrenia están directamente relacionados con los genes del padre, y concretamente con su edad. Nos encontramos con dos mutaciones más por cada año que un hombre pospone la paternidad. Y partir de los 40 años nuestra fertilidad disminuye en al menos un 70 %. Es para echarse las manos a la cabeza.
Esto tiene muchas implicaciones en cuanto a la salud de nuestra sociedad, pero dejo eso para que lo analicéis vosotros. Vamos a la repercusión económica:

Nos encontramos en un país en declive económico, que en vez de ayudar a sus jóvenes e invertir en ellos, los ignora, provocando una fuga de cerebros de aquellos que podrían ayudar a solucionar las cosas. Cuando un país sufre la emigración, el que pierde es el país en sí, porque los que se marchan son personas valientes dispuestas a arriesgarse para mejorar, emprendedores, gente que tiraría del carro si se quedara, gente productiva, capital humano.

Tenemos un país en que muere más gente de la que nace; los que mueren mueren tarde, esperando obviamente su pensión entretanto, pues se la han ganado; de los que nacen, algunos necesitarán apoyo económico el resto de sus vidas, y de los que tuvieron la suerte de nacer sanos, algunos no tendrán trabajo y otros sí. Mi pregunta es, ¿quién va a cotizar en la seguridad social para que el anciano tenga su pensión y el minusválido reciba atención, si no hay futuros adultos que trabajen; si no nacen niños que se sumen al proyecto de sociedad que tenemos? En occidente se están generando más pasivos económicos que activos, al contrario que los países en desarrollo, que ascenderán en menos de 30 años para comerse a occidente. Reflexionad sobre el tema, pues el egoísmo nunca trajo beneficios a largo plazo.



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