06 mayo, 2018

Las trampas de la mente


Tu mente te traiciona a diario más de lo que nunca lo hará ninguna persona. Es drástico, pero tómate un momento para reflexonar sobre ello. Antes de hablar de los problemas de los demás, es necesario solucionar los propios, que nunca son pocos. Yo mismo era una persona acostumbrada a criticar a los demás. No a las espaldas, lo decía todo cara a cara, pero, ¿quién soy yo para juzgar a mis semejantes?  Por mucho que nuestro ego colectivo diga lo contrario, nuestra mente no es mejor que un programa informático con un avanzado algoritmo. Ésta establece patrones que se aplican a dos o más casos, y a partir de ahí crea puentes y toma atajos constantemente, sin pararse a analizar. Lo que implica que da por hechas cosas que no tienen por qué ser siempre así.

El ser humano tiene la capacidad de evolucionar. Lo que servía a los 12 años no nos sirve a los 30, como lo que es útil a los 30 no ha de ser válido a los 50. Esto es aplicable al razonamiento, los dogmas, gustos, emociones, hábitos, y un largo etcétera. Entonces, para vivir una vida mentalmente saludable, hay que reprogramarla en consonancia y con frecuencia. La mente es absolutamente útil, pero al igual que a un niño, no puedes distraerla siempre con el mismo juego, porque entonces se vuelve estática, plana y angulada. El inconveniente, es que mientras que los programas informáticos tienen un equipo detrás que se encarga de hacer actualizaciones para corregir errores y bugs, detrás de nuestra mente, sólo estamos nosotros mismos.


La mente humana es asombrosa, y particularmente perezosa. Por lo que siempre, ante una situación nueva, se bloquea temporalmente. Mantiene toda la basura e información desactualizada en ella. Sabe que crear una pauta de actuación o razonamiento totalmente nueva requiere trabajo, por lo que si sucede algo desconocido, busca en sus archivos, lo relaciona con algún ejemplo que tenga ya registrado, y actúa repitiendo un patrón anterior. Si nos hacen una pregunta y no conocemos la respuesta, con que alguien nos haya contado algo al respecto, aunque no fuese cierto o detallado, lo afirmaremos como si lo supiésemos a ciencia cierta. Una de las trampas de la mente, de la que a veces ni somos conscientes.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. El motivo está en nuestra mente avanzada. Si más allá del funcionamiento automatizado de nuestra mente, decidimos aplicar la consciencia, entonces cambia el juego. Nuestra mente pasa a un segundo plano, y nosotros tomamos el control sobre la situación. Decisión o planteamiento diferente => Progresión y evolución. La consciencia es el verdadero regalo del ser humano.


He leído siempre que nuestra mente avanzada y el habla nos distingue de otros mamíferos como seres avanzados, pero también es cierto que esa misma mente avanzada nos hace repetir errores absurdos por simple automatización; y que el habla nos hace tergiversarlo todo, ya que la mejor de las explicaciones o definiciones jamás será comparable a la realidad misma que tratamos de explicar. En otras palabras, no es el sujeto el que explica el objeto, sino que el objeto se explica por sí mismo.

No puedo evitar plantearme si quizás, al desarrollar el habla que tanto agradecemos, nos pusimos a nosotros mismos una trampa que nos hace cambiar constantemente la realidad y no ser capaces de verla sin más. Cosa que los animales sí pueden hacer, con su «mente inferior». Quizás al desarrollar este complejo modo de comunicación, perdimos en el camino otro medio en desarrollo mucho más efectivo y certero. Quizás al inventar la mentira, como medio para desarrollar la capacidad de abstracción y con ello las historias y la imaginación, cometimos un error de cálculo más allá de lo imaginable. Quizás para todo esto haya aún solución, y no sea todavía demasiado tarde. El mundo necesita un cambio, y el primer paso está entre nuestras sienes.




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